El Tren de Corcovado

| 11 enero, 2013 | 0 Comments

Cuando se menciona Río de Janeiro, todo el mundo piensa automáticamente en el Corcovado y en el Cristo Redentor, lo cual es perfecto, pero además del Cristo, hay otras cosas que ver y que hacer en el Corcovado.

Lo que muchos no conocen es el hecho que el famoso cerro y su asombrosa estatua monumental, se hallan dentro de un Parque Nacional, el segundo más pequeño de Brasil, declarado Reserva de la Biosfera y que contiene una excepcional selva urbana. ¿selva y urbana? Pues si, extraño pero cierto. La verdad es que el monte del Corcovado y la Montaña Carioca hacen de límite natural de la ciudad, que no tiene hacia donde expandirse y  en ocasiones se va internando en la selva a pesar de ser un espacio protegido y además, muy necesario para la propia supervivencia de la Río.

Las montañas que cierran Río y el espacio verde que hace de cinturón entre la ciudad y las cumbres es el Parque Natural da Tijuca, un pequeño e irregular espacio protegido de gran importancia porque su bosque protege la ciudad de posibles derrumbamientos o inundaciones por las aguas que discurren laderas abajo. Además se entremezcla con zonas de población, por lo que está considerado excepcionalmente como selva urbana, por eso re ha considerado como reserva, además de por las maravillas naturales que contiene, como el mismo Corcovado, el bosque de la Tijuca, la montaña de Carioca, Pedra Bonita y Pedra da Gávea.

La mejor forma de ascender al cerro y al Cristo redentor es, sin duda alguna, en el Tren del Corcovado. Se trata de un tren histórico, fue la primera locomotora eléctrica de brasil, inaugurada en 1884 por el Emperador Pedro II y son innumerables las figuras que han hecho la ascensión hasta el Cristo Redentor en sus vagones: papas, reyes, príncipes, presidentes de la república, artistas y científicos y muchos, muchos turistas.

El tren es más antiguo que el propio monumento, muchas de cuyas piezas, fueron curiosamente transportadas en él. Este ferrocarril, en concreto, fue traído desde Suiza y en su momento se consideró el colmo de la modernidad y la seguridad. Desde luego, la calidad no hay quien se la niegue, porque el Ferrocarril del Corcovado ya ha cumplido los 100 años y sigue en funcionamiento como el primer día.

El viaje ida y vuelta y el ticket para el Cristo cuestan unos 16,50 euros y garantiza una de las mejores formas de obtener unas vistas excepcionales de Río de Janeiro.

Marga G.-Chas Ocaña

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