Salvador de Bahía

| 26 septiembre, 2012 | 0 Comments

Se dice que Río de Janeiro es el corazón de Brasil, pero que Salvador de Bahía es su alma; un alma de ancestros africanos que se perciben en sus ritmos y percusiones y en los rituales mágicos del candomblé.

Encaramada sobre los acantilados que abrazan la Bahía de Todos los Santos, se encuentra protegida por una barrera de arrecifes, de donde emergen numerosas islas, de las cuales la más grande y la más turística es la isla de Itaparica.

Salvador encarna un perfecto equilibrio entre modernidad y tradición, una mezcla que se puede experimentar en el barrio que domina la ciudad, el barrio del Pelourinho, catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1985.

La religión, el misticismo y la magia están presentes hasta en el propio nombre de la ciudad y en su arquitectura; Salvador de Bahía tiene 365 iglesias, una para cada día del año y gracias a ellas ofrece un escaparate de la arquitectura colonial de Brasil. Entre la Ciudad Baja –la zona del puerto y sus barrios aledaños- y la Ciudad Alta, las calles son una sucesión de fachadas de colores, y ese arco iris mantiene recuerdos de las muchas culturas que vivieron en esta tierra tocada por los dioses.

De día es el sol, la playa y el color los que dominan la vida en Salvador; de noche, la música y el ritmo de los tambores son arrastrados por la brisa; la cultura afro – brasileira se respira en todo Salvador con su propio ritmo, como lo cantaron tantos increíbles músicos que nacieron y vivieron en ella: Caetano Veloso, Gilberto Gil o Jorge Amado; y -por supuesto- las reminiscencias de los ritmos y luchas enmascaradas en forma de danza de las antiguas rivalidades tribales de los esclavos, que dan forma a la capoeira y tienen su cara más oculta y mística en el candomblé, cuyas procesiones recorren las calles a ritmo de percusión y berimbau (birimbao).

Para el turismo, Salvador de bahía lo tiene todo: 1.100 kilómetros de playas tropicales de arena blanquísima y aguas cristalinas repletas de cuerpos morenos que practican capoeira; hacia el interior, la zona de montaña con infinitas posibilidades y en la ciudad, un moderno centro urbano y la proximidad depintorescos pueblecitos de pescadores, muchos de ellos en las islas de la bahía, como Itaparica o Frades, casi desierta pero donde se puede tomar un riquísimo pescado asado o exquisito marisco recién pescado.

Marga G.-Chas Ocaña

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Category: Salvador de Bahia, Turismo de Brasil

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